lunes, 29 de septiembre de 2008

Carta cxxv

Todas las religiones se encuentran muy apuradas cuando tienen que dar idea de los deleite destinados los que han vivido bien.Fácil cosa es atemorizar a los malos,amenazándolos con una dilatada serie de castigos;mas no saben qué han de prometer a los hombres virtuosos.La naturaleza de les gustos parece que exige que sean de poca duración,y apenas puede la imaginación figurarase otros.Descripciones he visto yo del paraíso,que eran capaces de hacer que todo sujeto de sana razón renunciara a él:unos dicen que las sombras bienaventuradas tocan la flauta sin cesar;otros las condenan al suplicio de estarse eternamente paseando;por fin,etros quieren que piensen en el otro mundo en las queridas que tuvieron en éste,creyendo que no eran bastantes cien millones de años para que se les quitara la manía de los amorosos cuidados.

(...)Una mujer que acababa de perder a su marido vino a pedir con toda ceremonia al gobernador de la ciudad que le diera licencia para quemarse;pero como los mahometanos abrogan cuanto pueden este inhumanono estilo en los países sujetos a su dominio,se la negó redondamente.Viendo la viuda que eran inútiles sus ruegos,se encendió en una rabiosa cólera,y empezó a dar gritos diciendo:"¡Vean qué tiranía!¡No dejar a una pobre mujer siquiera que se queme cuando se le antoje!¿Hase visto cosa semejante?Pues mut bien se quemaron mi madre,mi tía y mis hermanas.Y porque yo vengo a pedir su venia para quemarme a este maldito gobernador,se enfada,y da gritos como un loco."

Hallábase allí por casualidad un bonzo joven."Infiel-le dijo el gobernador-,¿ers tú quien ha metido este disparate a esta mujer en los cascos?" "No,por cierto-respondió el bonzo-nunca le he hablado de tal cosa;pero si quiere creerme consumará el sacrificio,y hará una obra grata al dios Brahma,que le dará la merecida recompensa,poniéndola en el otro mundo junto a su marido,donde volverá a empezar segundo y perdurable matrimonio." "¿Qué decís?-replicó pasmada la mujer-.¡Conque he de ver otra vez a mi marido! Pues si eso es,no me quemo.Si era un hombre celoso,gruñón,y con eso tan viejo ,que a menos que haya hecho el dios Brahma algún milagro con él,para nada me necesitaba.¡Quemarme yo por él! Ni siquiera una niña,aunque fuera a sacarle de lo profundo de los infiernos.Bien cuidado tenían los bonzos viejos que me tenían engañada,y que sabían lo mal que nos llevávamos él y yo,de no decirme lo que había.Si no tiene otro rgalo que hacerme el dios Brahma,doy una higa de su bienaventuranza.Mahometana me hago,señor gobernador(...)."

Cartas persas
De París, a 2 de la luna de Chalval
Montesquieu
Biblioteca de Política,Economía y Sociología,Ediciones Orbis,Barcelona,1985.














No hay comentarios: